Fémina

Serie de collage analógico - 2018

El sufrimiento como la primera capa de piel, como circo, como la necesidad imperiosa de la mirada de un otro, de un festejo que aliente el hambre de placer. El dolor es distinto, es silencioso, secreto, perturbador. El dolor cala más hondo. Es una herida profunda, de esas que hay que mirar con cuidado para no sangrar de más.  Y el amor que hace la diferencia. Porque mientras algunos compran el sufrimiento hay una excepción que puede ver más allá, que se escabulle en el negro del ojo para atravesarlo y volver descifrable el silencio. Y el cuerpo empieza a temblar hasta volverse liviano como una pluma. Y el otro lo sabe. Así andamos, anclados en la histeria y trabando la lengua para no entrar en el dolor (…ni en el amor).

 

Lucía Testa